Del periodismo a la comunicación: ¿Quién dijo que la transición es fácil? (3/3)

Enviado el 5 octubre, 2015 en Comunicación | 2 comentarios

Del periodismo a la comunicación: ¿Quién dijo que la transición es fácil? (3/3)

Antes de empezar este post, he intentado hacer un recuento de los amigos y colegas que en los últimos años han dejado los medios para entrar en la Comunicación corporativa. Y cada vez que creo que he dado con la cifra buena, me acuerdo de otro. Porque somos centenares. Muchos se han adaptado a este nuevo oficio con esfuerzo pero con naturalidad, utilizando a su favor todas las armas a su alcance (de las que hablamos al principio de esta serie) y haciendo de su capa un sayo cuando se topaban con dificultades (que vimos en la segunda parte).

Sin embargo, hay quién nunca se acostumbra. A algunos se les ve de lejos que hacen lo que pueden pero que, si pudiesen elegir, estarían a miles de kilómetros del lugar (puesto de trabajo) en el que están, en cualquiera de las redacciones del mundo. Otros disimulan su malestar, pero no consiguen comulgar con las prácticas de su nuevo oficio. Y todos coinciden en que ojalá lo hubiesen sabido antes de lanzarse.

La realidad es que, aunque parten de la misma rama, lo único que tienen en común el Periodismo y la Comunicación es la materia prima: la información. De hecho, hay muchos colegas que empiezan su carrera en el mundo de la empresa, y el de los medios no sólo no les atrae, sino que les aterra. Y los periodistas les miramos conscientes de que en una redacción los poderes fácticos se los merendarían en el minuto uno. Pero hoy vamos a hablar de los primeros. ¿Cómo puede un periodista reconocer que no va a encajar o va a aborrecer este oficio de la Comunicación? Veamos algunas pistas, muy lejos de la verdad absoluta.

  1. El obstáculo más importante es tu ego. Afrontémoslo: los periodistas estamos en esto por muchos motivos, pero uno de ellos es el reconocimiento, el orgullo de hacer un buen trabajo que los demás ven todos los días. Pero has de saber que, en cuanto llegas al mundo de la empresa, lo primero que hay que hacer es aparcar el ego en el felpudo y volcarte en la gestión del de tu jefe o jefes. Si no, estás perdido. Así que no te pases a este lado si no eres capaz de olvidarte de tu firma para convertirte en el negro de otros y no estás dispuesto a entender que ya no tienes la última palabra: todos los directivos de la empresa se sienten tus jefes y, como dijimos en el post anterior, creen que saben mucho de Comunicación. Todo es acostumbrarse: cuando estén felicitando a tu CEO por ese artículo tan bien escrito o ese discurso tan bien armado, tú sabrás que el mérito es tuyo. Y él también.
  2. No soportas que te corrijan un titular. Si eres de los que montas en cólera si el redactor jefe o el director se atreven a cambiarte el titular o la entradilla, olvídalo. En un departamento de prensa vas a sufrir mucho. Tú preparas el comunicado oficial, sí, pero el departamento legal, el financiero, incluso el gabinete de presidencia tienen derecho a meterle mano. Has de saberlo si no quieres acabar con úlcera.
  3. Presumes de anticapitalista. Parece de Perogrullo, pero no lo es. Las empresas son el máximo exponente de la economía de mercado, el capitalismo, el sistema. Todo eso contra lo que te has manifestado en tu juventud y que te da sarpullido está presente todo el tiempo en tu futuro puesto de trabajo. Y tú has llegado para ser su portavoz, para amplificar los mensajes que defienden que los beneficios crecen, las acciones suben y el dividendo aumenta. ¿Estás seguro de que podrás soportarlo?
  4. Aborreces a los dircom, de verdad. En tu atalaya de periodista, cada vez que te llama un jefe de prensa es como si recibieses una descarga eléctrica. ¡Que pesados son! Sí, ya he recibido su nota. No, no voy a publicar ni una línea. ¿No se dan cuenta de que estoy ocupado? La mala noticia es que, por mucho que quieras, aunque te pases al otro lado, no vas a cambiar la profesión. Habrá cosas que puedas evitar, pero ni mucho menos todas (mira el post anterior).
  5. Sabes más que nadie de todo. Llevas tanto tiempo en los medios, has pasado por tantos puestos, has participado en tantas tertulias, escribes sentando cátedra… Estás en posesión de la verdad. Sin embargo, aterrizas en un mundo en el que, hasta que no demuestres lo contrario, eres el último mono y el que menos sabe de casi todo. Si quieres que te respeten, tienes mucho que pelear. Y a lo mejor, si no lo haces con mucha humildad, ni siquiera lo consigues.

 

Ya lo sé, ya lo sé. Hay muchos periodistas que buscan refugio en los gabinetes no por gusto, sino porque los medios les apartan. Hay dos formas de afrontarlo: con la alegría de tener una nueva oportunidad en un mundo distinto o sintiéndote la persona más desgraciada del mundo. Y si no eres capaz de desprenderte al menos de los cinco puntos de los que hablábamos arriba, lo vas a pasar mal. Créeme. A veces una retirada a tiempo…

Los que ya habéis hecho la transición, ¿estáis de acuerdo?

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2 Comentarios

  1. .. Ese momento en el que aparece publicado tu artículo firmado por otra persona o el público aplaude a rabiar un discurso que tú escribiste pero enuncia otro. Si superas con entereza ese momento, entonces aún tienes posibilidades de que todo vaya bien :’)

    • No puedo estar más de acuerdo, Lydia.

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