Decálogo para triunfar en una entrevista con la prensa

Enviado el 22 enero, 2016 en Comunicación, Portada | Sin comentarios (aún)

Decálogo para triunfar en una entrevista con la prensa

–Eso que usted ha publicado es ¡mentira!

La primera vez que una persona a la que había entrevistado me llamó a la redacción para quejarse me dio un vuelco al corazón. ¿Cómo que mentira, si lo tengo grabado?

–Yo no le dije que recomendaba invertir en la bolsa española como usted ha puesto en el título. Le dije que una de las recomendaciones de nuestra firma es invertir en valores españoles de elevada capitalización.

–También me dijo que la de España era su bolsa preferida en este momento.

-Sí, ¿pero eso que tiene que ver?

Con el paso de los años me fui dando cuenta de lo difícil que es que un entrevistado quede satisfecho con el modo en que has reflejado sus palabras. O le hubiese gustado que escribieses sus citas textuales, o que no contases lo que le sacaste cuando apagaste la grabadora o que eligieses el titular que él había planeado. Es más, un periodista acaba sospechando que no ha hecho bien del todo su trabajo cuando una fuente le llama para felicitarle.

Al cruzar al lado de la Comunicación Corporativa, una de las primeras sorpresas de un periodista es el profundo desconocimiento que hay en las empresas sobre cómo funcionan las cosas en las redacciones y sobre el trabajo real de los medios. Y una de nuestras misiones es precisamente enseñar a los directivos el mejor modo de dirigirse a los periodistas para asegurar que los mensajes adecuados lleguen del modo apropiado a los públicos objetivos. Éste es mi decálogo para no llevarse sorpresas desagradables y lograr el objetivo marcado.

 Conoce al entrevistador y a la audiencia 

Infórmate antes sobre la persona que te va a entrevistar (lee sus artículos, escucha o ve sus programas, recaba opiniones sobre él, interésate por su ideología) y entérate de quién es su público. Evita sorpresas. Pacta las reglas del juego (on u off the record, declaraciones para background, citas textuales en entrevista reportajeada…) en el momento de fijar la reunión.

Anticipa las preguntas y sus respuestas 

Hay que prepararse para todo tipo de preguntas, incluso más para esas que no nos gustaría que nos hiciesen. Las malas noticias quedan mejor en titulares que las buenas (good news, no news).

Recuerda el objetivo y utiliza unos pocos mensajes clave 

Siempre hay que tener un objetivo claro: ¿cuál es el titular que quieres conseguir? Elige bien, antes de la entrevista, la declaración o la rueda de prensa, los mensajes que quieres enviar al público. Aprovecha cualquier oportunidad para repetir estos mensajes.

Sencillez, naturalidad, claridad y no a los tecnicismos 

Piensa que no te estás dirigiendo a un experto y que el periodista a su vez está obligado a traducir lo que le cuentas para públicos amplios y variados. Facilítale la vida hablando con un lenguaje sencillo; así te asegurarás de que todo el mundo te entiende. Vocaliza bien y cuida el tono y el ritmo.

Sé persona antes que técnico o directivo 

La tentación de refugiarse detrás de un lenguaje complicado o de una ristra de cifras es alta cuando uno se siente inseguro. Pero recuerda que los mensajes emocionales son universales: llegan a todo el mundo y son fáciles de entender. Los ejemplos, las anécdotas son tus mejores aliados.

No estás obligado a conocer todos los datos 

Es habitual que el entrevistado se ponga nervioso cuando no recuerda o no conoce un dato. No pasa nada. Si no estás seguro de una respuesta, no te arriesgues. Dile al periodista que se la darás tan pronto como puedas.

No improvises ni caigas en el exceso de confianza: ensaya 

El exceso de confianza puede llevar a la improvisación, lo que no es recomendable ni aunque seas el mayor experto sobre un determinado tema. Practica por tu cuenta o con colaboradores: a otros se les ocurren preguntas y respuestas que tú no has tenido en cuenta. Si ya has tenido que verbalizarlo antes, tu lenguaje corporal no te delatará cuando te enfrentes a las preguntas complicadas. Y no te relajes hasta que el periodista ha cogido el taxi: las declaraciones más suculentas suelen salir cuando apaga la grabadora y tú le acompañas al ascensor.

Desarrolla tu propia entrevista 

Algunas veces los periodistas no tienen tiempo de preparar la entrevista y se les nota. Esto representa una oportunidad de introducir, con tacto, los temas de los que queremos hablar, los mensajes básicos.

Ten claros tus farolillos rojos y ¡no mientas! 

No dejes que el periodista te lleve al huerto: si no quieres contestar algo, no lo hagas. Ahora bien, no mientas jamás: una mala experiencia comunicativa tiene solución; una mentira, no.

Bajo ningún concepto te muestres agresivo o enfadado 

Si sigues estas reglas, debería irte bien. Pero recuerda algo más: las palabras son como la pasta de dientes; una vez dichas, no se pueden volver a meter en el tubo. No le eches la culpa a tu jefe de prensa si después salen publicadas.Una sola muestra de agresividad puede destrozar todo el trabajo positivo que has hecho durante la entrevista. Recuerda: no hay preguntas indiscretas, sólo respuestas indiscretas.

Si sigues estas reglas, debería irte bien. Pero recuerda algo más: las palabras son como la pasta de dientes; una vez dichas, no se pueden volver a meter en el tubo. No le eches la culpa a tu jefe de prensa si después salen publicadas.

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