Las lecciones de no comunicación de la no investidura

Enviado el 2 Septiembre, 2016 en Comunicación, Portada | Sin comentarios (aún)

Las lecciones de no comunicación de la no investidura

Caras largas, desgana, acusaciones manidas, gestos predecibles… si a un extraterrestre se le hubiese ocurrido poner la tele durante los días que ha durado el debate de investidura, en ningún momento se le hubiese pasado por la imaginación que tenía ante sí políticos que aún tienen la esperanza de gobernar un país. Lo más seguro es que pensase algo así como “uffff, qué aburridos son estos españoles, que petardo debe ser su vida política”.

Y tendría razón. La no investidura ha sido un espectáculo cargadito de atentados contra alguno de los mandamientos clave de la Comunicación.

  1. Tendrás unos objetivos claros. La primera regla antes de iniciar cualquier tipo de comunicación (lo que debería incluir las personales) es tener claro qué se quiere conseguir. A priori uno pensaría que el objetivo de Mariano Rajoy debería haber sido convencer a Pedro Sánchez para que se abstuviera. Y el de Sánchez, contarles a los españoles el plan B que le lleva a empecinarse en la abstención. Ni lo uno ni lo otro.
  2. No dirás nada de lo que te puedas arrepentir. Cuando uno saca la pasta de dientes del tubo, sabe que ya no la va a poder volver a meter. Lo mismo ocurre con las palabras. De ahí el dicho a lo hecho, pecho. Me imagino que Pablo Iglesias debe estar arrepintiéndose aún de aquella increpación “González tiene el pasado manchado de cal viva” si realmente aspira a una coalición de izquierdas o Gobierno Frankenstein. Y a Sánchez puede ocurrirle lo mismo con su no sistemático y simultáneo a permitir un Ejecutivo del PP y a unas terceras elecciones (a estas alturas, un oxímoron). Perder la credibilidad, aunque ya esté por los suelos, no parece la mejor vía.
  3. Ilusionarás a tu prójimo. Por mucho que Rajoy supiera que se trataba de una investidura fallida, al menos podría haber aprovechado que todo el país estaba pendiente de él para intentar inyectar en los ciudadanos algo de ilusión. Sabe –o debería saber– que muchos españoles que le votan lo hacen arrastrando los pies o tapándose la nariz porque le consideran el menor de los males posibles. Pero ha perdido una nueva ocasión para hacerlo.
  4. Apelarás a las emociones de tu público. El mandamiento anterior enlaza con éste: la Comunicación más efectiva es, sin duda, la que consigue tocar el corazón de los que escuchan. Y un país que está viviendo lo que el nuestro, sumido en la mayor desafección política de la historia moderna, está dispuesto a vibrar a poquito que le dejen. Tendremos que seguir yendo al cine…
  5. Darás titulares a los periodistas. Con toda la prensa del país y de gran parte del mundo pendiente de ellos, ¿no hubiese sido lo lógico esgrimir alguna idea nueva que sirviese, cuando menos, para titular algún que otro apoyo? Lejos de. Erre que erre. Más de lo mismo. Ainssss.
  6. Intentarás que las ideas antiguas parezcan nuevas. Cuando en Comunicación Corporativa queremos conseguir que se hable de algo que ya hemos dicho por activa y por pasiva, exprimimos la imaginación para buscar una percha, una excusa que nos sirva para poder volver a hablar de lo mismo y que los medios lo recojan. Ni eso.
  7. Usarás el lenguaje corporal para reforzar el mensaje. La famosa Regla de Mehrabian o Regla del 7-38-55 atribuye un 55% de importancia al lenguaje no verbal a la hora de transmitir un mensaje con eficacia (el 7% es lo que se dice y el 38%, el lenguaje paraverbal de la entonación, el tono, el ritmo…). Incluso sus detractores estarán de acuerdo en que nuestros políticos estrella se olvidaron de la importancia de sus gestos durante las sesiones parlamentarias que nos ocupan. Los de Rajoy denotaron derrotismo y desidia, dos actitudes poco loables en un potencial presidente del Gobierno. Y los de Sánchez, negativismo, aire de superioridad, tensión e irritación, hasta convencernos de lo contrario de lo que nos ha dicho hasta ahora, eso de que “el PSOE será parte de la solución”.
  8. Te pondrás en el lugar del otro. Aquí sí que no quedan dudas. Los intereses partidistas nos acercan peligrosamente a unas nuevas elecciones. Y luego nos venderán que sí, que se han puesto en el lugar de los españoles acortando la campaña electoral para que no votemos en Navidad. ¿No será más bien que la tercera campaña en un año también a ellos se les hace bola? (Vaya por delante que yo aún confío en que haya acuerdo. Llamadme optimista…)
  9. Practicarás la escucha activa… entendida como el modo en que el receptor le demuestra al emisor que le sigue y le entiende. ¿Cómo se hace? Concentrándote por completo en el mensaje del interlocutor, no pensando en la respuesta mientras el otro habla, prestando atención a los gestos del emisor, animando a la otra persona a que siga aunque no interese lo que está contando… ¿Hace falta que diga algo más?
  10. Demostrarás humildad y coraje. Afrontar cada intercambio comunicativo teniendo en mente que siempre hay algo que aprender de los demás y que no hay que tener miedo a cambiar si nos convencen es la mar de sano, porque nos permite aprovechar al máximo cada una de nuestras interacciones. Ni Rajoy ni Sánchez demostraron ni una cosa ni la otra. Los dos se sienten superiores a su rival y los dos parecen respetar sólo aquellos cambios que ellos propugnan. Para muestra, un botón: la frase de Sánchez sobre el pacto de Rajoy-Rivera, sin tener en cuenta que todos los españoles sabemos que hay cien medidas ya aceptadas por el PSOE hace unos meses: “El acuerdo de PP y Ciudadanos nos da más razones para votar en contra de Rajoy”. Sniff.

En definitiva, nuestros políticos han desaprovechado, una vez más, una estupenda ocasión para demostrarnos a los españoles que nos equivocamos en nuestro cada vez mayor hartazgo político. No investidura, no comunicación. Y ahora, ¿qué?

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