¿Menos control y más… Snapchat?

Enviado el 5 febrero, 2016 en Comunicación, Portada | Sin comentarios (aún)

¿Menos control y más… Snapchat?

Desde que hace unos meses hice un curso de mindfulness (muy recomendable, por cierto), estoy muy motivada con el aquí y el ahora. El mindfulness o atención plena te muestra las actitudes necesarias para conseguir olvidar a ratos el pasado y el futuro y, de este modo, vivir el presente en toda su intensidad. Resulta muy liberador, además de una excelente forma de acallar la mente de vez en cuando.

En realidad, éste es el modo en el que viven los niños. Su pasado es por regla general demasiado corto y poco interesante como para recrearse en él y el futuro es una palabra que aún les queda grande. Por tanto no es de extrañar que entre los adolescentes y los jóvenes estén triunfando herramientas que se centran exclusivamente en eso, el aquí y el ahora.

Una de ellas es Snapchat, la red social en la que se comparten archivos que desaparecen del dispositivo del destinatario entre uno y diez segundos después de haberlos visto. Permite a los usuarios tomar fotografías, grabar vídeos, añadir textos y dibujos, así como crear historias a través de los diferentes elementos –Snaps–, y enviarlos a una lista de contactos limitada.

Matilde, mi sobrina de 15 años es una fan: “Lo uso para ir subiendo fotos de lo que hago o mandarle cosas a mis amigas. Y me gusta porque las fotos no se pueden subir a Internet, no las puede coger nadie y sólo las ve la gente que tú quieres”.

Y se ve que hay muchos como ella, porque las cifras son espectaculares: Snapchat tiene 100 millones de usuarios activos al mes; se reproducen 400 millones de Snaps diarios; se ven 7.000 millones de videos al día, sólo mil millones menos que en Facebook; el 71% de los usuarios son menores de 25 años y la mayor parte empieza a usarlo antes de los trece años.

Impresiona, ¿verdad? De ahí que las empresas, a las que les suele costar llegar al público adolescente allá donde se encuentra, empiecen a tomarlo en consideración en sus estrategias de marketing. McDonald’s muestra anuncios exclusivos que no pueden verse en otros canales. General Electric presentó al astronauta Buzz Aldrin a su público más joven y, de paso, les inició en la historia de la compañía. HBO lanzó una campaña exclusiva para promocionar la serie Girls. Burberry sacó a la modelo Cara Delevingne poniendo caras en una habitación de hotel.

Vídeos cortos y virales, cupones descuento, concursos, promociones… los usuarios saben que son exclusivos, se sienten importantes y los comparten. Suena bien, ¿verdad? Muchas marcas quieren llegar a ese público pero no saben cómo. Y de repente encuentran una oportunidad. Ahora bien, ¿están preparadas para hacerlo?

A día de hoy, las estrategias en redes sociales suelen estar tan controladas por los departamentos de Comunicación y/o Marketing como los mensajes de toda la vida. En multitud de casos, pasan por el férreo control de los más seniors, cuando no por el mismo dircom. Así que la primera pregunta antes de abrir un perfil en Snapchat o gastarnos la friolera de 750.000 dólares que cuesta la publicidad de un solo día tenemos que preguntarnos si estamos dispuestos a perder el control, si vamos a animar a nuestro equipo a que sea no sólo creativo, sino también espontáneo y un tanto irreverente. Si nos sentimos cómodos con que nuestra marca sea percibida como divertida y a veces, imperfecta. Si no, Snapchat no es para nosotros.

Ahora bien, una vez descartado, deberíamos preguntarnos por qué la respuesta es no. Y hacerlo en serio porque, independientemente de que usemos o no Snapchat en nuestra estrategia de Comunicación Corporativa, de lo que no hay duda es de que la comunicación, el marketing de contenidos, avanzan inexorablemente hacia una mayor naturalidad, hacia conversaciones que se integren en la vida de los usuarios, hacia la cara humana de las marcas. Es lo que viene. Es lo que hay.

El mindfulness también predica de alguna manera la pérdida de control. Una de las actitudes que defiende es la aceptación, el observar lo que ocurre y admitir lo que pasa tal cual es en el presente, sin intentar que sea de otra manera. Otra actitud es ceder, no apegarnos a determinadas cosas, ideas, sensaciones y resultados. En definitiva, aquello de lo que se habla cada vez más en Comunicación, de dejar de aferrarnos al pasado y a los viejos modos de hacer las cosas para aceptar que las reglas ya son distintas, por mucho que nos resistamos. Entonces, Snapchat, ¿sí o no?

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