Querido Albert: No eres tú, soy yo

Enviado el 9 Septiembre, 2016 en Actualidad, Portada | Sin comentarios (aún)

Querido Albert: No eres tú, soy yo

Querido Albert:

Lo primero, disculpa que te tutee, pero reconozco que lo de Señor Rivera me suena raro. Lo segundo, me gustaría felicitarte por la coherencia que has demostrado desde que saltaste a la arena de la política nacional. Resulta refrescante en este tórrido ambiente. Y tercero, me gustaría hablarte de las conversaciones que he mantenido con algunos de tus votantes desde la segunda investidura fallida.

La mayoría de los que yo conozco está satisfecha de haberte dado su voto en las dos últimas elecciones. Como no te cansas de decir, los españoles han votado pactos y de momento pareces ser el único que ha entendido el mensaje y ha recogido el guante. El problema es que, salvo milagros propiciados por los vascos y los gallegos o sorpresas mayúsculas porque alguno de los candidatos con más posibilidades dé un paso atrás, a día de hoy pintan elecciones navideñas.

Ahora bien, estos votantes satisfechos tienen un problema: los números no les salen. Te volverían a votar encantados; de hecho, lo harían si nos enfrentásemos a unos comicios normales. Pero no lo son. Rajoy y Sánchez han dejado en manos de los españoles la patata caliente de hacer su trabajo: como ellos no son capaces de resolver sus diferencias, quieren que los ciudadanos volvamos a regañadientes a votar por uno de los dos partidos mayoritarios todas las veces que sea necesario.

Con esta actitud de enorme responsabilidad es con la que vamos a tener que ir a las urnas (yo aún confío, quizá ingenuamente, en que triunfe la vía del diálogo). Y, hoy por hoy, si sacamos la calculadora con el objetivo final de propiciar un Gobierno, un voto al PP vale más que un voto a Ciudadanos. Si esto lo piensan muchos españoles, tú perderías relevancia en el Parlamento.

Es verdad que la brillante apuesta de ida y vuelta del PP (¿o debería decir de Rajoy?) por instalar cómodamente al ex ministro Soria en el Banco Mundial ha revuelto las tripas de muchos, incluidos mis amigos votantes de Ciudadanos, poniendo en jaque su vuelta a ese mal llamado voto útil. Pero en España tenemos mala memoria y diciembre aún queda lejos.

Es decir, que muchos ciudadanos españoles –en este caso, muchos de tus votantes de centroderecha– tendrán que vivir con la contradicción de no apostar por el candidato que más les ha ilusionado en los últimos tiempos para volver a refugiarse en las faldas de aquellos a los que ya no querían volver a votar. Y todo, por el bien del país, ese bien que la mayoría de los políticos parece empeñada en ignorar.

A la espera de que la escena política se vaya clarificando, pero con poca esperanza de que el espectáculo acabe bien y pronto, recibe un cordial saludo.

 

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